¿Qué es patología y anatomía patológica?

 

La palabra patología se formó a partir del griego π¿θοζ, que se pronuncia páthos, y significa “padecimiento” o “enfermedad”, y la palabra λογια / logía, como todos sabemos, significa "estudio de".

 

Patología, también llamada anatomía patológica, histopatología, patología quirúrgica y patología celular, incluyendo citopatología, se encarga del estudio de los tejidos y muestras celulares; para proporcionar diagnóstico, pronóstico e información predictiva, en un informe de patología integrado, que en algunas ocasiones incluye patología molecular.


La patología intenta comprender la enfermedad, entendiendo por enfermedad  cualquier desviación de lo normal, ligera o grave. Popularmente, la patología es "la ciencia detrás de la cura". Es una disciplina dedicada al estudio de la causa, patogénesis, cambios morfológicos y alteración funcional en las células, tejidos y órganos, que comprenden la base de la enfermedad.

 

Con el advenimiento de nuevas tecnologías, los patólogos son capaces de hacer diagnósticos mediante el examen de un órgano completo, un fragmento de tejido, o incluso unas pocas células. Se integran los datos de examen macroscópico, microscópico arquitectural, citológico y molecular, para hacer frente a enfermedades comunes como cáncer, tumores benignos, entidades inflamatorias y degenerativas.

 

Ejemplo de tumoración benigna: Cistadenoma Mucinoso de Ovario. Visión con HE 400X durante estudio en acto intraoperatorio

 

Se considera parte de la medicina de laboratorio, con un grupo de especialidades médicas que estudian fluidos corporales, como la sangre y la orina, y las células o tejidos para diagnosticar enfermedades específicas, y por lo tanto ayudar a los médicos de todas las demás especialidades a identificar la causa y la gravedad de la enfermedad, y contribuir al plan de tratamiento y seguimiento, según sea el diagnóstico descrito.

 

Una definición corta que explica quién es el patólogo puede ser: "doctor del médico". El patólogo debe producir diagnósticos precisos y fiables, con rapidez, en respuesta a las solicitudes de sus colegas. En el corazón de la patología está el cuidado del paciente.

 

La citopatología incluye componentes de diagnóstico y detección. Utiliza técnicas no invasivas y mínimamente invasivas para recoger material celular con el fin de confirmar o descartar malignidad. Los especímenes examinados incluyen esputo, orina, cepillados y lavados de varios sistemas de órganos y aspirados con aguja fina de lesiones palpables o radiológicamente identificadas.

 

La histopatología es la rama de la patología que se ocupa del diagnóstico del tejido de la enfermedad. El tejido en el que se hace el diagnóstico es el material de biopsia tomada de un paciente para detectar y diagnosticar la enfermedad. Una gran parte de esta es la detección y diagnóstico de cáncer.


Los primeros inicios reportados de la patología se rastrean en tierras mediterráneas. Aurelio Cornelio Celso, un médico romano del siglo I, tomó nota de las características clínicas de lo que hoy se conoce como "inflamación". Las autopsias, inicialmente prohibidas por razones religiosas, se aceptaron después de muchos años. Uno de los primeros médicos conocidos por haber hecho disecciones postmortem fue el islámico Avenzoar, quien nació en 1091 en Peñaflor/Andalucía – y murió en Sevilla en 1161). En el Renacimiento, muchos artistas y estudiosos avanzaron en el estudio de la anatomía y la patología. De éstos, Andreas Vesalius, el famoso anatomista escribió "De Humani Corporis Fabrica", ayudado de teorías fisiológicas de Galeno.

 

En la Baja Edad Media varios estudiosos aprendieron más acerca de las causas de la muerte. Giovanni Battista Morgagni (1682-1771) publicó el primer libro que intentaba localizar la enfermedad en órganos individuales. A mediados del siglo XIX, las teorías humorales de infección fueron sustituidas por teorías basadas en células (Rudolf Virchow), y refinadas por el desarrollo de la bacteriología de Robert Koch y Louis Pasteur.

 

En la última mitad del siglo XIX, se supo que las principales causas de muerte humana eran agentes biológicos: protozoos, bacterias, virus y hongos. Mejores medidas de saneamiento y de salud pública fueron fundamentales en el control de estas enfermedades, y la introducción de los antibióticos e inmunización redujeron en buena parte su importancia.

 

La Anatomía Patológica cuenta con subespecialidades, que se pueden desempeñar después de la finalización de la residencia de 4 años. Sus áreas de especialización incluyen hematopatología, citopatología, neuropatología, partes blandas, dermatopatología, patología pediatría, microbiología, patología forense y la formación continua en la patología quirúrgica, entre otras.

 

Los patólogos realizan, entre otras actividades, lo que se puede llamar “la última consulta médica", que es el examen post-mortem, autopsia, necropsia o tanatopsia. Aunque un error común acerca de los patólogos es que la gente común (e incluso los demás médicos) piensan que los patólogos se pasan todo el tiempo haciendo las autopsias. Esta percepción errónea ha sido resaltada por ejemplo por Derrick Pounder (Profesor de Medicina Forense de la Universidad de Dundee), quien señala que la gran mayoría de los patólogos no están realizando las autopsias a diario. En su práctica hospitalaria están haciendo trabajo en laboratorio para apoyar la investigación de la enfermedad en pacientes vivos. Pues la mayoría de los tejidos recibidos son pequeños fragmentos de órganos y secreciones personas con estado de salud bueno, regular o malo, pero vivas casi siempre.


Miguel Reyes-Múgica (Patólogo Pediátrico de la Universidad de Pittsburgh) argumenta que imágenes como las que se observan en una resonancia magnética o un TAC son imágenes virtuales. En cambio la patología tiene imágenes reales. No hay ningún examen más preciso y real que un examen de anatomía patológica. La anatomía patológica puede tener resultados contradictorios, pero no es lo habitual, y de todas las formas de diagnóstico es la más precisa y la considerada prueba de oro cuando se compara con otras técnicas diagnósticas.

 

Esto no quiere decir que nos debemos olvidar de la información clínica, que es muy valiosa. Los signos y síntomas del paciente, y el examen físico con imágenes y análisis de laboratorio generales pertinentes, son fundamentales para tener un diagnóstico anatomo-patológico definitivo preciso.


Los datos morfológicos en el examen macroscópico y microscópico, los métodos citológicos y moleculares se integran para que puedan afrontarse enfermedades tan comunes tales como cáncer e infecciones y fenómenos como necrosis e inflamación.

 

Citología ginecológica que muestra signos de acción viral provocados por el Virus del Papilona Humano.

Hay agrandamiento nuclear, hipercromasia y aclaramiento perinuclear.

 

La inmunohistoquímica ha transformado a la anatomía patológica de algo muy parecido a un arte en algo más cercano a una ciencia, como lo ha afirmado Clive R. Taylor (Keck Hospital, USC). La inmunohistoquímica ha sido adaptada para proporcionar una gama de marcadores de linaje de células y tipo de tejido con aplicación particular al diagnóstico y a la clasificación de tumores. Más recientemente, la atención se ha desplazado a la demostración de marcadores de pronóstico en las células tumorales, impulsado por el advenimiento de la biología molecular y el descubrimiento de numerosas moléculas reguladoras, junto con la fabricación de los correspondientes anticuerpos específicos.

 

Las proteínas entonces se pueden detectar en las células y tejidos a través de la inmunohistoquímica. Aunque el estudio histopatológico convencional es la base del diagnóstico, y en base a los hallazgos morfológicos, se plantean los posibles diagnósticos diferenciales y de acuerdo con esto se realiza la selección de los paneles de anticuerpos a utilizar. La información obtenida con la observación en la microscópica convencional, en preparaciones teñidas con Hematoxilina-Eosina, guía el tratamiento del paciente en una variedad de maneras, que suele conducir a nuevas resecciones, a radioterapia, quimioterapia, monitorización cuidadosa o a una buena noticia en caso de encontrar enfermedades benignas.

 

Para hacer frente a los desafíos de la era moderna, un patólogo necesita una formación básica sólida y continua puesta al día de las técnicas modernas y las entidades nuevas que llevan a enfermedad.

 

Si desea otras de las particularidades de esta especialidad médica, puede hacer click en apatologica.blogspot.com

 

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© David Santiago Rosero Cuesta